Una de Pastores, cazadores, y defensores de los animales……..
Me viene a la memoria una jugosa anécdota protagonizada por
un eminente Anestesista, a su vez atleta olímpico, promotor pionero de la
gimnasia educativa, amante de la naturaleza y conspicuo cazador. El Doctor Luis
Agosti.(† 1998)
Contaron me el siguiente relato
Hallábase a la sazón D. Luis en los comienzos de los sesenta,
impartiendo un ciclo de conferencias en Estados Unidos de su materia profesional”La Anestesiología ,”en
un, por cierto, refinadísimo Ingles que dominaba como todas las especialidades
que cultivó, cuando fue invitado a una partida de caza selectiva en las borderías
de las Montañas Rocosas en la parte meridional de los territorios de Iowa y
Wisconsin. Don Luis, viajero impenitente, transportaba sus armas de caza consigo
y con frecuencia, pues era corriente que aprovechase sus tiempos de asueto en
experiencias cinegéticas. Los organizadores estaban relacionados con las Asociaciones
de Ganadería Merina americana,
firmemente establecidas en la zona y cuyo origen y tradición se ubica en la
inmigración y asentamiento de gran número de Pastores Vascos en el area, en las
postrimerías del siglo XIX. Ellos fueron los responsables de la implantación de
tan Española marca de origen ovina y las practicas de pastoreo, en los Estados
Unidos.
Organizose todo bajo los auspicios de la legalidad vigente, y a fe que la logística y programación de la partida estaba muy bien elaborada desde el punto de vista técnico.
La partida se programó para efectuarse en dos días de un fin
de semana y acudieron escopetas locales así como invitados especiales entre los
que se encontraba el Dr. Agosti.
A la tradicional Junta, la noche del viernes, acudieron los
cazadores para recibir cumplida información de la organización de las batidas,
normas a las que ajustarse y se ofreció un hospitalario ágape dónde como es
habitual los intervinientes intercambiaban experiencias y aprovechaban la
oportunidad para implementar su conocimiento mutuo y sus experiencias
personales……. ¡pero amigos! también acudieron otros a los que no se impidió la
entrada.
Un numeroso grupo de asociados a organizaciones de defensa
de la naturaleza, constituido mayoritariamente por señoras, con perfil y
maneras que recordaban a las sufragistas de comienzos del XX, irrumpió en la
junta “armadas” con pacificas pancartas y pasquines que de forma educada e
insistente, comenzaron a repartir en los corros. Al mismo tiempo “disparaban”
su discurso.
Insistían tenazmente en la necesidad de abortar la partida
de caza en defensa del Coyote y proponían una y otra vez como solución
alternativa la castración de ejemplares machos para el control del número de
individuos causantes de la diezma. Contóme el cronista que se acercó al grupo donde se encontraba D.
Luis una locuaz activista insistiendo por enésima vez, en su alternativa
propuesta de castración, a lo que el eminente galeno le dirigió educadamente la
siguiente aclaración, en relación con los coyotes y las ovejas: -Señora, ustedes no han entendido nada de
nada, “No se las follan, se las comen”-



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